Shakespeare

Hace poco estaba platicando con un amigo que decidió aprender inglés fácil y quien lo está aprendiendo sorprendentemente bien, además de que está planeando ir un año a Canadá, a aprender a dominar la lengua con maestría, ya que el día de hoy es imprescindible, pues sin él es difícil competir. 

Al estar platicando sobre sus clases y saltando de tema a tema, aterrizamos finalmente en un tema que a los dos nos interesa bastante, que son las obras de William Shakespeare.   

William Shakespeare es uno de los escritores más afamados y considerado uno de los dos mejores escritores de toda la historia de la literatura, un título que a mi parecer es muy merecido, ya que sus obras brincan de género en género con una facilidad muy poco común en los escritores.  

ShakespeareWilliam Shakespeare nació en Stratford-upon-Avon, Inglaterra, en el año de 1564, en una noche donde se dice que las estrellas brillaban de una manera muy especial, como si aquéllas supieran lo que habría de venir en el mundo de las letras, donde aquellos astros luminosos son tan citados.  

Se dice que la tremenda creatividad de William venía de su padre, quien tuvo muchos trabajos, incluyendo uno, por dos noches, que era el de beber cerveza en un concurso al representar a un viejo Duque, quien había apostado por él.  

La vida de William desde una etapa muy temprana fue la de un aventurero, tanto en la dimensión de la vida como en el reino del pensamiento, dos lugares de donde un buen escritor se debe alimentar.     

En el año de 1582, a los 18 años, William se casó con Anne Hathaway, quien era mayor que él y llevaba tres meses de embarazo para el día de su boda, algo que habla un poco de la naturaleza de su comportamiento, que no conocía normas.  

Shakespeare se dedicó de lleno al mundo del teatro, trabajando primero como actor, luego como escritor y posteriormente como ambos, algo que enriqueció su mente, de la misma manera que la tierra se enriquece con el agua, produciendo vida en los tapetes del mundo.   

William siempre vio a la tierra y a la sociedad como una gran obra de teatro, orquestada por los maestros del poder y los amos del intelecto. “El mundo es un escenario y los hombres y mujeres simplemente actores”, solía decir.  

La creatividad y conocimiento de William llegaban a tal grado que implementó su propio léxico, que hoy conocemos como el “Shakesperiano”, un léxico que uno debe estudiar bien, a modo de entender su contenido.  

Una de las características más especiales de los personajes de Shakespeare eran sus momentos de soliloquio, cuando los personajes y los héroes se enfrentaban a ellos mismos, sacando a la superficie la verdadera naturaleza de sus sentimientos, algo con lo que todos los hombres y las mujeres nos podemos identificar.  

En las obras de Shakespeare abundan los géneros de comedia, historia y tragedia, muchas de ellas consiguiendo la inmortalidad, como Romeo y Julieta, Ricardo III y La Doceava Noche. 

Recuerda, querido amigo, nunca pronunciar el nombre de Macbeth en un teatro, ¡a menos de que desees que arda en llamas!