El gran Museo de Antropología

El viernes pasado, después de haber sostenido dos reuniones por medio oficinas virtuales durante la mañana, decidimos ir al Museo de Antropología, un lugar al que no había ido desde hacía ya mucho tiempo, algo que me parece un hecho verdaderamente lamentable, debido a que es un lugar donde podemos encontrar más de mil años de historia.

El Museo de Antropología es uno de los museos más importantes en su rama de estudio en todo el mundo, además de ser un museo que alberga exposiciones grandiosas de civilizaciones equivalentes a aquellas que residían en Mesoamérica, como fue el caso de la exposición de la cultura egipcia hace un mes.

Esto es no solamente porque el Museo de Antropología es uno con la capacidad de albergar cosas tan antiguas e impresionantes como las reliquias egipcias, sino porque las civilizaciones en las que se especializa son a su vez muy similares a la civilización egipcia.

En el caso de Mesoamérica, existían muchas civilizaciones de muchos tipos, sin embargo, dos de ellas eran expertas en pirámides y funcionaban alrededor de ellas como los planetas funcionan alrededor del sol, de una manera sumamente mística y espiritual.

Muchas personas (incluyéndome a mí, anteriormente) son de la creencia de que los aztecas, mayas o inclusive los egipcios eran civilizaciones cuyos habitantes vivían dentro de pirámides, como ardillas dentro de un árbol; sin embargo, hemos de saber (es muy claro en el museo) que no era así y que éstas eran sólo para ceremonias de todo tipo, incluyendo sacrificios humanos.

Los palacios de algunos monarcas, como el caso de Moctezuma, sí eran en un estilo de pirámides, similares a las que vemos en lugares como Teotihuacán y otros sitios arqueológicos más donde hay pirámides.

Algo que me gustó mucho del Museo de Antropología es el hecho de que separan muy bien a las culturas que ahí son expuestas y hacen muy claro todos sus elementos de identidad, a modo que hasta los principiantes podamos distinguir de manera efectiva a cada una de las culturas.

Nosotros nos enfocamos en las culturas maya y azteca, culturas de las cuales se tiene muchísimo material, incluyendo el mismísimo y magnánimo calendario azteca, un calendario que atrae a millones de turistas y es una reliquia solo rivalizada por el calendario maya, otra pieza magnánima.

Acerca de los mayas, algo que me llamó verdaderamente la atención es el hecho de cómo moldeaban los cráneos y las narices de los aristócratas, como distinción de la nobleza de sangre y como forma de mostrar su profundo contacto con los dioses, así como la mitología que compusieron para ellos.
En cuanto a los aztecas se refiere, por supuesto lo que más me cautivó fue su gran espíritu marcial y guerrero que aquella gran civilización tenía en sus venas y de la manera tan sofisticada que hacían el arte de la guerra por lo que son recordados.